
¡Un abrazo fuerte!
Yo sé que existo, porque tú me imaginas.


Bueno, yo no tengo muchas ganas de hacer fotos, la verdad.
Pero igualmente me gusta la sensación.
Más vale tener cuidado con lo que quieras fotografiar, todo eso es muy relativo. Igual piensas que detrás de la cámara hay alguien, que es y no es. Vaya traición la idealización romántica... es una bofetada a mano abierta.
Me gusta, porque no te miro tras ningún objetivo. Ni quiero deformarte en ilusiones.
No quiero... deformarme mentalmente. (Más). (Aún).

La superación de la religión como felicidad ilusoria del pueblo, es la reivindicación de su felicidad real. El llamado para que el pueblo se deje de ilusiones acerca de su condición, es el llamado a que termine con un estado de cosas que necesita ilusiones. La crítica de la religión es ya, en embrión, la crítica del valle de lágrimas, santificado por la religión.

NACIMIENTO.
Surgió con la ansiedad que provocan las ganas de sentir. Sentir algo: que no estaban muertos, estrangulados a manos de la rutina mecánica, o vaya usted a saber...
MUERTE.
El coche subió la colina. Tantas noches se sentían reyes con la ciudad entre sus manos, y ese sentimiento de grandeza profundo, recíproco, único.
Ahora pensaban cómo seguir siendo gente normal, cada uno con su vida.
Se tomaron su tiempo, él dijo: cuando estés lista, vuelve.
Volvió; ojos rojos, ronca, cordones desatados...
Hubo un abrazo, el último, que desgarraba a cada minuto con la certeza de que, ciertamente, sería el último.
El coche bajó... Y volvieron a ser dos personas, en la misma ciudad.
CENIZAS.
Dio una calada, intensa, como las ganas de comerse el mundo; como el ansia de sentirse libre.
Después, una pequeña.
Una eternidad.
Difuminó el humo boqueando, con una lentitud digna de tortuga, tal como el malo en sus películas: un momento mágico; achina los ojos y pone cara de pena.
Mientras, observaba entre sus dedos cómo el tiempo lo convertía todo en ceniza.
-Esto es lo que MÁS se parece a estar enamorado. - Dijo, y pasó el amor, lo compartió, con otros pulmones tristes.

