viernes, 30 de abril de 2010





Mi grito hará temblar tu sistema solar.
Los planetas, como canicas incandescentes de polvo y cristal
girarán sumidos en la música celestial de su movimiento elíptico.

Me voy a tragar el sol, y apagar la luz para meterla dentro y calentar un vacío, en el que viaje ella a una velocidad de 3x1000000000 metros por segundo...
El big bang interior.

sábado, 17 de abril de 2010




"porque cada sílaba es un beso
por tu ombligo
y todo eso

de la constelación de tus lunares me hice preso.."

domingo, 28 de febrero de 2010



Mezcla de alegría y tristeza cuando las cosas pasan.

TAN rápido.

domingo, 21 de febrero de 2010

el orgullo

http://www.youtube.com/watch?v=R8MzHqkNBwo&feature=PlayList&p=39D449F9FFED87AF&index=0&playnext=1

Puedo recitarte palabras y versos
sin parar
hasta la madrugada
hasta que llegue tu final
y mi final.

O puedo, simplemente,
quedarme callada.
Enterrar en el baúl de los recuerdos
el cofre con todos mis tesoros
de estos sentimientos tan puros, ancestrales
de estos deseos
que arden en llamas
la ciudad
cuando te marchas.

De verdad me gustaría decirte
que incluso antes de conocerte
ya te echaba de menos.

Me encantaría decirte
que me muero por decirte todo esto
pero supongo
que soy tan cobarde
que no puedo.

Pero, sólo escucha... y siénteme a través de estos versos humildes
que sé que nunca escucharás
mi voz
acariciar tus oídos, tu cuello
rozando mi deseo
alterando tu mundo
tiñéndolo de un color brillante, terciopelo.

Deja que te enseñe
deja que te explique
con dos o tres palabras,
que siento que esto será eterno.
[pesadilla de querer arrastrarte al olvido y no poder]

Quiero reconciliarme con tu espalda
abrazar tu cuerpo eléctrico
fundirme en tu abrazo.

Y desaparecer.



(Pero ya estás demasiado lejos)

miércoles, 10 de febrero de 2010

Un mal viernes. (La ciudad dormida)

Mientras la ciudad duerme, madre, tú no sabes que tu hijo de 15 años, ése tan responsable, se escapa de casa para ir a volar al parque. Al mismo que de pequeño no le dejabas ir porque había yonkis, pero amiga, no supiste educarlo en ser feliz.

Fracasos varios que se alumbran a la luz de la luna.

Ya me canso de este ambiente de gente acabada (todos se hacen los borrachos para enrrollarse entre ellos) casi me doy pena, y me duelen los tornillos de la pierna.
Si cojo la la primera a la izquierda, mientras tu ciudad perfecta y maquillada de mentiras duerme, me encuentro en el primer portal de la calle a atravesar un infeliz vomitando su felicidad en trozos de tortilla. SOLO.
Cruzo la calle mientras un coche bastante tuneado hace amago de atropellarme, y casi levita por sí solo con el volúmen del chunta-chunta a punto de romper los cristales.
Dos portales más arriba, dos amantes se lo dan todo, sin pudor, recato o discreción. Los gemidos nacen de las alcantarillas...

En la esquina dos delgados discuten -me imagino- por un saquito blanco, nerviosos, huesos tintineantes sumergidos en ese mar de ropas gigantes y pieles ajadas.

Si tiro hacia la derecha ahora, un cubano/ana explosivo/iva me desea: "buenah nohchieh, amol", y casi me siento violada por su forma de hablar, helmano!


Quizás no lo sepas pero, mientras la ciudad duerme, a tu vecino, ése de buen género que aún sigue inexplicablemente soltero, le gusta ir a bares donde niñas de 14 años se agitan frenéticamente a ritmo de reguetón.
Mientras duerme esta ciudad, echan agua en las calles, y por eso siempre la noche aquí me parece un infierno húmedo y frío a la hora de volver a casa.

Un vagabundo en el cajero.

Un grupo de mujeres poniéndose en ridículo a sí mismas con pollas en las cabezas.

...

El jazz en los oídos suaviza la visión de estos fracasos: la música amansa a las fieras. ¿?
Pero aquí, la noche parece que despierta a las bestias
que llevamos dentro.

Al día siguiente al despertar, todos serán correctos, personas lo suficientemente educadas, para seguir viviendo en sociedad.


Creo, que me haré una promesa: no salir más hasta que este mal invierno desaparezca.

Me siento una farsante, si por un instante pienso que soy algo mejor que todos ellos...

En fin, un mal viernes.

domingo, 24 de enero de 2010

Melodías en Fu Renol




Mamá dice:


-Hija, ¿qué te pasa?, pero hija no contesta.


Mamá no se da cuenta, que hija está coja del pulmón izquierdo, que se le atragantan y atascan [en la autopista del corazón al cerebro], las semifusas y corcheas de esos sentimientos tan confusos, y desacompasados, escritos en Fu Renol [nadie sabe tocar en Fu Renol!]




...y, que por eso, se da golpes en el pecho, de vez en cuando, a modo de marcapasos, cerca del corazón, para sentir un: "AQUÍ ESTOY YO", sonoro y firme, y así,

poder seguir respirando.


sábado, 16 de enero de 2010




Llevo al menos tres meses reservándote mi mejor porro; lo guardo en el cajón, entre mis bragas y sujetadores, para que nadie lo encuentre.

Anda tío, hazme caso.
Dónde te metes las noches de los sábados...


Mientras pienso todo esto, lo miro, con ojos de estado catatónico.
Voy a terminar por fumármelo yo sola, ¡capullo!

miércoles, 13 de enero de 2010

¡Qué asco!

A veces no me lavo los dientes después de probar ciertos sabores, que me agradan , me disgustan o me tatúan el paladar de interrogantes, para saber cómo el tiempo los envejece y los marchita en mi boca.
Me gusta el óxido residual de la manzana [los dientes eléctricos]
Me desagrada cómo a pesar de ser tan dulce al comienzo el chocolate se amarga [ciertas personas]
Me intriga el ácido de las fresas sin azúcar [sin maquillaje estás mejor]
Me...envenena lo tóxico de tu saliva añeja.


Tengo mucha historia entre los dientes.

lunes, 11 de enero de 2010

Tiempo sin tiempo de Mario Benedetti





Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta
tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo
tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj
vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.

lunes, 4 de enero de 2010

MOMINOS





Acaríciame felinamente el lomo,
pasa tu palma dulcemente por mi espalda.
Me erizo de cola a orejas
y de hocico a tus labios, un escalofrío nació.

Hoy descubrí
que estamos hechos de polvo de estrellas.
No es poético, otra vez.
Es ciencia.

Déjame maullar y arañarte
a mi antojo
cuando me canse de ti.
Déjame ronronear
cuando esté en tu regazo.
Darte calor y cariño
en esta tarde de otoño;
sólo se me apetece dormir,
y estar repunante
hasta rabiar.

Deja que se mezclen
tu química con la física que une mis partículas
a este sofá de invierno.

Me relamo;
en mis bigotes quedan restos,
restos de tus mimos
de tus mimos piquiñinos
para Momo.

Miauuu!

jueves, 31 de diciembre de 2009

¡FELIZ 2010!






¡Un abrazo fuerte!

martes, 29 de diciembre de 2009

Esto no es poético.

Hoy una niña que estaba sentaba a mi lado en el autobús, me sonrió. Y de verdad que fue un momento feliz. Un regalo puro y sincero. Qué bueno...

Si ya sentí el dolor invadiendo mi cuerpo en sacudidas.
Si ya sentí ese abrazo mortal del vacío que te aprieta fuerte.
¿De qué me preocupo ahora?
Ya sé que estoy sola, que sólo dispongo de mi cuerpo, mi palabra y mis huevos para combatir la vida, o disfrutarla (dependiendo del día). Son mi mayor tesoro. Son reales.
Si ya me enfrenté a ese precipicio de noches largas
agarrada a la almohada
llorando tan desconsolada, agonía atragantada en la garganta
¿De qué me preocupo?
Ya sé que estamos solos (aún en pareja)
Sí, ya sentí ese dolor muy adentro, ese dolor primitivo y ancestral
Entonces,
¿a qué tengo miedo?
Sigo teniendo miedo porque, la certeza de que estoy sola (estamos solos, al final) me da más vértigo aún.
Saber que estoy sola debería de haber liberado mi mente,
hacerme más fuerte,
más consciente de esta vida que es sólo mía.
Pero sigo con el miedo agarrado a los pulmones.
Eso me preocupa.

Fuerte e independiente...
todas estas noches perras deberían haberme servido de algo. De algo más que de quitarme el sueño,
y pintar ojeras grandes debajo de mis ojos
palidecer mi cara
avinagrar mi carácter
nublar los ojos, atormentar falseando sonrisas.
Debería estar serena, teniendo esta certeza.

Supongo que a todos nos llega este momento religioso
de conciencia plena de uno mismo,
y nadie más.
Uno, consigo mismo. Y nadie más.

Ya no hay princesas ni principitos.
Nadie esperando al final del camino.
Aprender a dar cada paso, como si fuera el último. Uno, consigo mismo. Y nada más.
Vivir esperando a que este vacío se llene por arte de magia es perder la vida y el tiempo. No va a pasar.
Aprender y aceptar este hecho.
Pero sigo teniendo miedo.

Otra cosa que me asusta es: ¿por qué la gente se avergüenza de reconocerlo? Este sufrimiento tan humano y natural.

Na, pero... echémosle la culpa de todo esto a las hormonas adolescentoides. Será mejor...será...lo más cómodo.


[Me desconcierta profundamente confesarme con el monitor del ordenador.]

miércoles, 16 de diciembre de 2009

un 27 de diciembre


Me escuece el alma de pensarte
porque eres como el agua oxigenada a un derrape ciclista en la rodilla.
(recuerdos espumosos y picantes)


Me escueces sonoramente, me picas
y sé que si te rasco
[en un acto de no poder soportarlo más, y desesperada caída al dulce alivio]
no te curarás
porque la postilla del olvido
seguirá alerta.

Tan sólo aspiro
a que pases a ser cicatriz en la piel bombardeada.

Algún buen día...

domingo, 6 de diciembre de 2009

jueves, 3 de diciembre de 2009

Un color rojo me muerde las ganas.

Desparramaste elegantemente el humo de tus pulmones en mi cara, puliste mármol en la noche, y yo te pedí telepáticamente, que me dejases besar tus ideas, una a una, que veía pasar en forma de diapositivas por tus ojos, medio llorosos de frío invernal.
Casi, casi...

Casi te amé.
(Anoche, de puntillas)
[Para que no pudieses verme, sentirme, ni oírme]

La brisa de tu aliento (que aún conservo) entremezclada con el humo, caliente, mi nariz alerta para captar tu perfume y retenerlo, el aroma, algo, pero que fuese tuyo y de esa noche nada más.

Al abrazarte/arme/arnos como despedida, sentí tu cuerpo tiritando, intentando buscar el calor inalcanzable en el mío, deseando que fuese un abrazo eterno y fundirnos como el chocolate, dulcemente.
Pero las normas son las normas: debíamos irnos.
Acaricié tu espalda deseando que desaparecieran los abrigos que separaban tu piel de mi piel (bendita espalda), y, vi tus ojos entrelazándose con una sonrisa cómplice en los mios.

[¿Todo esto me lo imagino yo sola?]

Sentí unas inmensas ganas (y un vértigo de precipicio) de besarte.
Por segunda vez.



(Pero las normas son las normas...)

sábado, 14 de noviembre de 2009

Oh Galilea, qué fortuna la mía...





Venía en el tren, mirando mi reflejo pausado, imagen en el cristal deshaciéndose en insatisfacción, mientras se mezclaba con la realidad que pasaba fuera del coche a toda velocidad. (Como lo suele hacer siempre en mi vida. Todo pasa sin enterarme.)
Cuando me enamoré, (así que lo extrapolo a todo el mundo, pensando que todos sentimos lo mismo, por la idea esta del "sentirse identificado", que llena mucho, oye) -empiezo otra vez- Cuando nos enamoramos realmente, uno de los deseos que afloran es el de congelar esa imagen, que es un todo. (A parte del tiempo) . Mantenerle en tu retina por siempre, y que nunca muera. Poder conservar un pedazo de toda esa... complejidad, que te completa.

Bueno, yo no tengo muchas ganas de hacer fotos, la verdad.

Pero igualmente me gusta la sensación.

Más vale tener cuidado con lo que quieras fotografiar, todo eso es muy relativo. Igual piensas que detrás de la cámara hay alguien, que es y no es. Vaya traición la idealización romántica... es una bofetada a mano abierta.

Me gusta, porque no te miro tras ningún objetivo. Ni quiero deformarte en ilusiones.

No quiero... deformarme mentalmente. (Más). (Aún).

martes, 10 de noviembre de 2009

Marx.







El sufrimiento religioso es al mismo tiempo tiempo la expresión del sufrimiento real y una protesta contra el sufrimiento real. La religión es el alivio de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas desalmado. Es el opio del pueblo.

La superación de la religión como felicidad ilusoria del pueblo, es la reivindicación de su felicidad real. El llamado para que el pueblo se deje de ilusiones acerca de su condición, es el llamado a que termine con un estado de cosas que necesita ilusiones. La crítica de la religión es ya, en embrión, la crítica del valle de lágrimas, santificado por la religión.

martes, 29 de septiembre de 2009

Tregua y Vestigios.



NACIMIENTO.

Surgió con la ansiedad que provocan las ganas de sentir. Sentir algo: que no estaban muertos, estrangulados a manos de la rutina mecánica, o vaya usted a saber...


MUERTE.


El coche subió la colina. Tantas noches se sentían reyes con la ciudad entre sus manos, y ese sentimiento de grandeza profundo, recíproco, único.

Ahora pensaban cómo seguir siendo gente normal, cada uno con su vida.
Se tomaron su tiempo, él dijo: cuando estés lista, vuelve.
Volvió; ojos rojos, ronca, cordones desatados...
Hubo un abrazo, el último, que desgarraba a cada minuto con la certeza de que, ciertamente, sería el último.

El coche bajó... Y volvieron a ser dos personas, en la misma ciudad.




CENIZAS.

Dio una calada, intensa, como las ganas de comerse el mundo; como el ansia de sentirse libre.

Después, una pequeña.

Una eternidad.

Difuminó el humo boqueando, con una lentitud digna de tortuga, tal como el malo en sus películas: un momento mágico; achina los ojos y pone cara de pena.

Mientras, observaba entre sus dedos cómo el tiempo lo convertía todo en ceniza.

-Esto es lo que MÁS se parece a estar enamorado. - Dijo, y pasó el amor, lo compartió, con otros pulmones tristes.

jueves, 24 de septiembre de 2009

La rabia nunca murió cuando mataron al perro .

martes, 22 de septiembre de 2009

Marta.


Es bonita. Sin dudarlo. Ella... cómo decirlo... ella tiene encanto. No es como otras mujeres que, sí, son bonitas, atractivas, pero la cosa muere ahí.
Marta se maquilla. Hoy es dos de agosto. Diez de la mañana, y aún queda mucho día por delante.
La boda es a las cinco. ¡Su mejor amigo se casa! Dios mío, si parece que fue ayer cuando soñaban con un futuro que parecía tan lejano... y ya ves: está aquí. El presente pasa a ser pasado de forma tan rápida y súbita que da vértigo.

Marta es bonita, sencilla, así, natural. Pero se maquilla. El pelo negro, negro, oscuro como un misterio cae sobre sus hombros desnudos y brillantes como una cascada de rizos benditos y morboso volumen. Seda negra. Se recoge el cabello en una coleta pegada a la nuca, y cuando lo hace, sus brazos se tensan doblados hacia atrás, y su frente se arruga para lograr seguir mirándose al espejo, seria y firme, excitada y feliz de vivir una novedad como esta.

Nervios...en el estómago.

Dani irá a la boda.

Hace tiempo que perdieron la conexión... desde el instituto, sí, pero esta última vez que se vieron fue mágica. Siempre hubo una especie de tensión placentera entre los dos.
Marta sonríe misteriosa al recordar la última vez que coincidieron.

Y hoy, de nuevo, lo volverá a ver.
En parte por eso Marta se maquilla.


Lava su cara, y las gotas de agua, al resbalar por su piel, parecen diamantes a la luz del sol de media mañana.
Se seca, con delicadeza, va cerrando los ojos a cada contacto de la toalla con su piel, de una pureza extrema.
El maquillaje ahora es en balde. Dani debería verla así.

Pero Marta se maquilla.

Toma el color en sus manos y se lo extiende en pómulos, barbilla, nariz y frente. Ya es un punto más morena. Desliza un lápiz de ojos con una decisión imponente, disfrazando su mirada negra de una brutalidad increíble, y se alarga las pestañas, las estiliza aún más de lo que las tiene.
Un toque rosado a sus mejillas. Un pecaminoso rojo para sus labios de diseño.

Se mira. Se gusta. No hay mayor secreto en la belleza que ése: gustarse.
Sonríe confiada y decidida.

Libera su pelo de la goma que lo comprime y su melena baila libre pastando en su espalda.

Marta se levanta y camina descalza hasta el armario. Contempla la adquisición como una obra de arte: un vestido negro, elegante y perfecto. Sencillo. Simple. Las complicaciones las pondrían más tarde sus curvas, pegadas a una textura de seda; la figura de su cuerpo se marca de pecho a rodillas.

Se sube a los tacones. Seis centímetros de...¿seguridad? Hoy, desde luego, seguridad. Sus piernas se elevan de tono. Sus pasos resuenan en el silencio de una casa vacía.

Marta está segura de sí misma; confía en que hoy Dani la admire y por fin estén juntos.

(Sonrisa misteriosa de nuevo).

Ella completa su ritual paseándose un poquito delante del espejo, el mismo que en otras ocasiones la pone a parir, ya que es de los únicos que dice las cosas claras hoy en día.
Agarra su bolso con decisión, y sale de casa.


Al llegar, todo el mundo la halaga por verse tan bonita, y en segundo lugar, por haber acabado su carrera con sobresaliente nota. El orden de los factores en otra ocasión hubiera alterado el producto, pero hoy... no importa. Quizás suba más su autoestima, incluso.

Pero, ¿dónde está Dani? A decir verdad, ella sólo busca sus halagos.

La ceremonia se celebra, la novia está preciosa. Todo parece divino, pero, ¿dónde está Dani?

Se da paso al banquete, ella sonríe a todo el mundo con amabilidad, pero está impaciente. Come sin mucha gana, sin dejar de vigilar la puerta un solo segundo, y haciendo como que presta atención a la conversación que supuestamente mantiene con la tía del novio sobre los zapatos de fulanito pi.

“Qué situación tan patética”, piensa Marta, “¿Es la boda de tu mejor amigo, y tú sólo piensas en ver a Dani? Marta... das un poco de pena”.
Está vencida. Dani no viene, y parece que tampoco vaya a venir nunca.

Se recompone, más o menos se hace a la idea de disfrutar lo que queda de velada, dejando atrás todos los pensamientos desalentadores con un soplido: de que el maquillaje realmente sí que fue en balde, al igual que los nervios del estómago, como el vestido de infarto...

Entonces, Marta se dispone a opinar sobre los zapatos de fulanito, cuando, de repente... sí... ¡¡ahí llegó Dani!! Como una aparición... Está guapísimo de traje, y a Marta se le ilumina la cara con la luz divina de la esperanza y alegría. Se levanta entusiasmada para saludarle, se aclara la garganta, prepara la mejor de sus sonrisas y, de repente, de entre las sombras, como por ensalmo, aparece una chica detrás de Dani, que se agarra de su mano. Él la corresponde con un beso, sellando su sonrisa y complaciéndola con una tierna mirada.

Y Marta se siente morir.

Acaba el día, vuelve a su casa, se mira al espejo, que le escupe un: “¡Estúpida!” sin compasión, y los tacones vuelven a resonar en el silencio de una casa vacía.